Venezuela: puerta de entrada a todos los paisajes del mundo


Hace algun tiempo, a raíz de la visita de un amigo mexicano a Caracas, me di cuenta de lo difícil que es presentarle a otro el lugar en el que vivimos porque, al ser justamente nuestro espacio cotidiano, todo nos parece conocido y poco sorprendente o interesante. Por sus comentarios, y por mi propia experiencia, sé que no es asi (lo cual no hace más fácil este ejercicio). Con este post inicio, entonces, una serie de entradas sobre mi país, Venezuela, tratando de colocarme en el lugar del otro, en una suerte de ejercicio de extrañamiento que resulta interesante porque me permite re-descubrir lo conocido y sorprenderme con lo desconocido.

En la historia del descubrimiento de América por parte de los españoles, Venezuela ocupa un lugar fundamental. Al arribar Colón a sus costas en 1498, toca por primera vez el continente americano (en sus dos viajes anteriores había llegado a la isla Guanahaní en las Bahamas y a Santo Domingo ).

Palafitos maracaiboLa discusión acerca del orígen de la palabra Venezuela ha sido larga, pero la zanjó definitivamente García Bacca en su trabajo El nombre de Venezuela, al dejar claro que éste proviene de parecido entre el Golfo de Venezuela y la ciudad italiana de Venecia. La razón: los palafitos o casas construidas sobre el agua, que aún pueden encontrarse en el lago de Maracaibo.
Ubicada al norte de América del Sur, entre Colombia (al Oeste), Guyana (al este) y Brasil (al sur), Venezuela tiene dentro de sus límites todos los paisajes posibles, lo cual hace que la gran pregunta para el viajero sea qué visitar, porque hay para escoger. Al tener tantos kilómetros de costa, las playas tienden a ganar, pero el turismo de aventura, tanto en montañas como selva, tiene mucho que ofrecer también.

Si dividiéramos el país linealmente, hacia Oriente recorreríamos la costa con un paisaje y cultura de herencia africana importantísima hasta toparnos con la zona del delta del Orinoco, nuestro principal río. Si miramos hacia Occidente, encontraremos más costas, montañas, golfos, parte de los Llanos y Los Andes hasta llegar, en la frontera con Colombia, a una de las áreas por las que nuestro pais es más conocido: el lago de Maracaibo con su gran reserva petrolera.

El sur es sinónimo de llano y selva. La frontera con Brasil es la zona amazónica, una de las más ricas en fauna, flora, recursos mineros y donde se encuentran las poblaciones originarias venezolanas. Es donde menos población hay pero donde existen más familias indígenas (aunque no tenemos tantas como pudiera pensarse).

Turísticamente, cualquiera de las zonas que he mencionado es atractiva, pero depende de lo que cada quien quiera conocer: si quieren ir a la playa tienen cualquier punto de la costa al norte, aunque dependiendo de lo que quieran hacer allí tendrían alternativas. Salto AngelHay playas en las que se practica el windsruf, otras en las que es mejor el surf tradicional y otras que son simplemente para bañarse y tomar el sol. Las hay de oleajes más fuertes, otras más tranquilas, ideales para los niños. De todo esto voy a hablar en las próximas entradas.

Si lo que quieren es montañas, sin lugar a dudas les recomendaría la zona de los Andes venezolanos, el inicio de la cadena montañosa que se extenderá por miles de kilómetros más allá de las fronteras nacionales, casi hasta Chile. Allí cada pueblito tiene su encanto y, he de decirlo, es la zona en la que el turismo está más desarrollado: allí pueden encontrar desde hoteles 5 estrellas hasta pequeñas posaditas muy sencillas atendidas por una familia.

El sur, bien sea hacia la zona de los llanos o de la selva, es probablemente el espacio más telúrico y geológicamente más impactante. Es nuestro orgullo tener el salto de agua más alto del mundo (el Salto Ángel) que a su vez está enclavado en una de las áreas geográficas más primitivas del globo. Los llanos, por otro lado, tienen una variedad cultural y turística muy particular en la que la vida gira en torno a la sabana, con grandes reservas de animales, cría de ganado y siembra. Es la zona donde se desarrolla la novela Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, la obra insigne de nuestra literatura.

Una vez hecha esta presentación creo que ya estamos listos para comenzar a conocer a mi país. Voy a comenzar por la capital, Caracas, la más pequeñita pero en la que está concentrada la mayor cantidad de población. Crece, crece y crece, cada vez es más difícil transitarla pero tiene un encanto extraño que hace que la gente no se quiera ir de aquí. Luego enrumbaré hacia oriente para bajar a contracorriente por el Orinoco hasta llegar al Auyantepuy y seguir camino hacia los llanos, luego a las montañas andinas, bajar hacia el inmenso lago de Maracaibo e iniciar el regreso bordenando por la costa de Occidente.

¿Me acompañan?